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Diócesis de Ciudad Quesada no pretende desamparar al más necesitado

  • Nuestra Iglesia Católica fortalecerá el proyecto de asistencia a personas habitantes de la calle.

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El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia en su numeral 105, revela lo que la Iglesia, cree, predica y practica en favor de las personas, especialmente de las más necesitadas.

Por esta razón se inició la atención a personas habitantes de la calle, hace más de ocho años, por iniciativa de los sacerdotes y fieles laicos comprometidos, bajo la acción de la Pastoral Social.

Es por eso que nuestra Iglesia por medio de un comunicado, aclara una serie de desinformaciones generadas por diferentes personas y canales de comunicación, además, desmiente públicamente las declaraciones de la señora Rosalba Alpízar Campos, presidenta de la Asociación de Ayuda Siloé.

Remontando un poco en la historia, siendo cura párroco de la Parroquia Catedral, el Pbro. Albán Arroyo Vega, quien asume en el año 2015, se le presentó la oportunidad de conseguir recursos para mobiliario, alimentos y otros insumos en función de fortalecer la atención a personas en situación de calle, por medio del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).

No obstante, para Temporalidades de la Iglesia Católica Diócesis Ciudad Quesada, no era posible recibir este dinero. Así, en presencia de abogada y en reuniones de la Pastoral Social, se decidió crear esta Asociación, de la cual el Pbro. Albán Arroyo fue su primer presidente. Esta asociación no sustituía la labor de Pastoral Social. Posteriormente, el Pbro. Albán Arroyo, por una serie de compromisos, deja la presidencia y pasa a manos de la señora Rosalba Alpízar, siempre con la intención de fortalecer las acciones y trámites necesarios para la Asociación y, de modo integral, a la Pastoral Social, expresa el comunicado.

En reunión sostenida con la Licda. Xinia Chaves Salas, responsable del área social del IMAS, se solicita a Temporalidades de la Iglesia Católica Diócesis Ciudad Quesada, firmar un contrato de arrendamiento de las instalaciones ubicadas en Barrio Lourdes, para la Asociación de Ayuda Siloé, por tres años. Sin embargo, desde el pasado 5 de setiembre, se le informó a la presidenta de la Asociación, la señora Rosalba Alpízar, nuestra imposibilidad de firmar dicho contrato, en razón de que ella se alejó de los lineamientos de ayuda que busca la Pastoral Social, con miras a fortalecer distintas acciones que hemos emprendido en la Diócesis, y particularmente en la Parroquia Catedral.

Luego de 70 días, Monseñor José Manuel Garita, envió una nueva carta a la señora Rosalba Alpízar, en la cual se le pedía las instalaciones, sobre todo, porque ella no aceptó los espacios dispuestos para conversar. Así, tras esta carta, fechada el 15 de noviembre, se fijó una nueva reunión para el 16 de noviembre, la cual fue cancelada por la señora Alpízar. Dicha reunión se volvió a trasladar para el lunes 19 de noviembre, y de nuevo, la señora Alpízar, indicó que no hablaría y que el día 30 de noviembre desalojaría las instalaciones.

La respuesta de la Diócesis también menciona que, esta, camina hacia una reestructuración a nivel administrativo y económico. En otros países se utiliza la figura de Plan de Transparencia y es a lo que se dirige la Diócesis de Ciudad Quesada. Es un Plan que posibilita un manejo de dinero transparente, a través de cuentas de la Iglesia, y no por medio de cuentas o manejos particulares, que, aunque de buena fe, se estuvo manejando así en el caso de la señora Rosalba Alpízar, por el tiempo que ella coordinó la Pastoral Social. Esto no es lo más recomendable, pues consideramos que, como institución y máxime como Iglesia, debemos rendir cuentas y manejar de manera clara la justificación de gastos e inversiones, en todos los campos, y más aún, cuando son dineros de ayuda para los más necesitados.

La Diócesis lamenta la resistencia que determinadas acciones de la Iglesia causan en algunas personas del querido pueblo sancarleño y que llevan incluso a mal informar por distintos canales a la población. Resistencia que va más allá de generar una mentira o de dañar con comentarios negativos la figura del Obispo, de los sacerdotes y de la Diócesis en general. Resistencia que se ven en noticias falsas. Resistencia que también salen a la luz cuando se emprenden acciones de ayuda en los más necesitados. Se recuerda, con dolor y asombro, la resistencia que algunas personas y medios generaron a partir de la ayuda que el Obispo, de manera directa, y la Pastoral Social diocesana brindó y sigue brindando a las personas migrantes del hermano país de Nicaragua.

Además, el comunicado enfatiza que, así como Dios no hace acepción de personas, tampoco lo hace la Iglesia. Esta cultura de desinformación, de mala fe, de generación de mentiras tiene que terminar. La Iglesia es casa de puertas abiertas para todos, pero donde debe reinar el orden, el principio eclesial de comunión y la buena fe.